Se crucifican de verdad.




Aunque quizas algo fuera de tiempo ya que la semana santa ya paso, me he acordado de algo que vi en televisión y no me he podido resistir a contaroslo.
Es el caso de los crucificados de Filipinas, si como lo leeis crucificados de verdad en nuestros dias, veamos de que se trata esta peculiar por no decir otra cosa, costumbre o tradición.
Como dato, saber que la primera se llevó a cabo por el curandero Arsenio Añoza, en el año 1961. ¿Por qué lo hizo? Pues simplemente porque pensaba que la muerte a través de la crucifixión era indispensable para poder adquirir un poder sagrado.



Una tradición llevada a Filipinas por religiosos españoles en el siglo XVI, no apoyada por la Iglesia Católica. En Las calles de San Pedro de Cutud (Pampanga), al norte de Manila, se tiñen de rojo sangre al paso del centenar de flagelantes que precen la crucifixión de varias personas en 2008 fueron 16 hombres y 2 mujeres, que cumplían así una promesa a Dios para redimirse de sus pecados.
En la imagen siguiente podemos ver a los flagelantes:



Miles de personas, entre devotos, curiosos y periodistas de todo el mundo, se reunen alrededor del Gólgota filipino para observar una procesión casi carnavalesca en la que los romanos que custodian al crucificado portan armaduras y lanzas de plástico y las tres Marías que lloran al Cristo filipino se visten con telas brillantes de colores.



De las personas crucificadas, se elige a una, la cual representará a Jesús.Aunque como ya he dicho sn mas de uno los crucificados. El pueblo no se mantiene pasivo ante tal celebración, sino que también participa en la representación del prendimiento y crucifixión de Cristo.
Continuando con la celebración, el “Mesías” de turno, espera en su casa la llegada de los centuriones romanos, quienes lo llevarán ante Poncio Pilatos. Ya condenado, tiene que cargar una cruz muy pesada y llevar una corona de espinas de verdad por un camino de dos kilómetros. Siguiendo al “Mesías”, se encuentran los penitentes, los cuales están encapuchados y se van azotando las espaldas desnudas al mismo tiempo.



Uno de ellos, Nardi Pasilio, de 34 años, explicó que todos los varones de su familia han participado en esta sangrienta procesión desde hace cien años y que la tradición ha ido pasando de padres a hijos.
“He ofrecido mi dolor a Dios para que perdone mis pecados”, afirmó Pasilio, quien aseguró que durante los últimos 19 años no ha faltado a esta ceremonia.
Los flagelantes recorren más de dos kilómetros hasta llegar a la cumbre donde las cruces los esperan y ante las que se postran mezclando sangre y arena en sus ropas y en su torso desnudo.



Al mismo lugar acuden los cristos empujados por romanos que les zarandean durante el recorrido, y que luego les clavan a la cruz.
Una vez crucificados, rezan con sus pies y sus manos atravesados por clavos de 16 centímetros (como podemos ver en la imagen de abajo), bajo un sol de justicia, hasta que los 10 minutos reglamentarios (no mas según marca la tradición) transcurren y el siguiente penitente toma su puesto.



El arzobispo Paciano Aniceto, como reitera casi todos los años la jerarquía eclesiástica de Filipinas, recomendó que se ponga fin a ese rito de la crucifixión y flagelación, para de esta forma evitar que la Semana Santa "se convierta en un circo".
Ultimamente ya no son solo Filipinos los que se crucifican ya que también lo ha hecho un Australiano John Michael, de 33 años y originario de Melbourne que podemos ver en la imagen siguiente:



En fin que hay tradiciones muy llamativas por llamarlas de alguna manera y para terminar, como no dejaros con un video en el que podreis ver a estos devotos en acción: